Cada cual es muy libre de pensar como quiera, pero también de respetar las opiniones de los demás. Por eso no entiendo la eterna, porque esto no ha acabado aún, pelea por los matrimonios homosexuales. Si dos personas se quieren –y ya es difícil encontrar a alguien que ni siquiera te aguante en estos días—por qué siempre debe haber alguien que venga aguarles la fiesta. ¿Realmente va a cambiar algo el hecho de que se llame matrimonio o pareja de hecho? Mientras tengan los mismos derechos, deberes y obligaciones –y ahí está la clave de todo este entramado—qué más da cómo se denomine que dos personas vivan juntas y compartan sus vidas.
Como insisto muchas veces, soy casi de una generación pasada y uno de mis recuerdos infantiles en el cine de barrio de mi ciudad era, entre otros, la película ‘Sor Citroën’, la monja (Gracita Morales) que se metía en todo tipo de problemas y que te hacía reír cada vez que la veías… hasta que la volví a ver no hace tantos años y comprendí lo que se decía en ella y yo no llegaba a entender de crío. Por ejemplo, en una de las escenas visita a una mujer que le abre la puerta con el ojo morado y que se queja de que su marido le sigue pegando, a lo que Gracita Morales le responde “paciencia mujer, ¿no será que eres tú quien le provocas?”. Nunca más he vuelto a ver esta película y por supuesto nunca más he vuelto a creer que ‘eso’ sea un matrimonio, por muy heterosexual que sean sus miembros.
Respeto que la Iglesia y que muchos miles de ciudadanos crean que sólo a la unión de un hombre y una mujer se le pueda llamar matrimonio, como respeto a quienes no les gustan mis artículos, pero no por eso tienen razón. Un matrimonio (que es algo mucho más serio que un artículo mío) es la unión de una pareja que libremente se une para ser felices, para desarrollarse juntos, evolucionar y si quieren y pueden procrear y mantener la especie (y aquí la adopción es un sistema tan válido como cualquier otro). Creo que es así de simple… y así de complejo. ¿Para qué vamos a complicarnos la vida intentando marcar diferencias o poniéndoles matices de cómo se llama esa unión si lo que se busca es lo mismo en todos los casos: vivir juntos y ser mejores personas?
A lo mejor el problema es que quien no acepta la homosexualidad o cualquier otra forma de expresión sexual insiste en su obsesión por ver perversión donde no la hay, en querer ver sólo sexo, cuando es simplemente amor. Y en esta vida es complicado encontrar a quien querer o a quien te quiera como para que venga alguien de fuera a joderte la vida.

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